Para quién es
Trabajamos donde suspender el servicio ya no es una opción: lo que ya se entregó, lo que se pagó por cuenta de otro y lo que deben quienes ya no son clientes.
Aseguradoras que pagan primero y reclaman después
Importes adelantados que después corresponden al asegurado o quedan fuera de cobertura. Cantidades pequeñas cuya reclamación individual cuesta más de lo que vale.
Suscripciones, gimnasios y planes de salud
Cuotas pendientes de quienes ya se han dado de baja, cuando ya no queda ningún servicio que suspender.
Facturas entre empresas
Facturas que quedan sin seguimiento porque siempre hay algo más urgente. La reclamación a empresas tiene sus propios criterios y textos, que preparamos antes de empezar.
Cualquier volumen
Sin mínimos ni máximos. Cuanto mayor es la cartera, y más recurrente la llegada de nuevas deudas, mayor es el valor.
Empieza a reclamar tus impagos Un breve cuestionario, sin datos de tus clientes.
Tú te centras en tu negocio. Nosotros, en el cobro.
La puesta en marcha es sencilla y no requiere instalar nada ni cambiar tus sistemas. Nos ocupamos del seguimiento de cada deuda de principio a fin.
Nos cuentas tu caso
Un breve cuestionario, sin datos de tus clientes, y una conversación con nuestro equipo.
Lo ponemos en marcha con tu marca
Formalizamos el acuerdo de tratamiento de datos y preparamos los envíos desde tu dominio.
Compartes tu cartera
A partir de la información que ya tienes, con tu enlace de pago y tu cuenta. Desde ahí, nos ocupamos nosotros.
Las respuestas de tus clientes te llegan siempre a ti: la relación sigue siendo tuya.
Un proceso que se adapta a tu negocio y a cada respuesta
No aplicamos una plantilla única. Los canales, el ritmo, el trato y el calendario se ajustan a tu sector y a la forma en que te relacionas con tus clientes, y cada respuesta cambia el siguiente paso.
Tus canales
Escribimos por los canales que ya utilizas con tus clientes, desde tu dominio y, si lo usas, desde tu número de WhatsApp.
Tu ritmo y tu calendario
La frecuencia, los horarios y los festivos se configuran según tu negocio y tu región.
Cada respuesta cuenta
Si alguien discrepa, la reclamación se detiene y te lo trasladamos. Si pide pagar a plazos o afirma haber pagado, se pausa hasta que lo confirmes. Si prefiere no recibir mensajes por un canal, ese canal se cierra.
Sin escaladas
El tono no se endurece en ningún momento. Y si el proceso concluye sin pago, el caso vuelve a ti para que decidas.
El cumplimiento está en el sistema, no en un manual
Tus clientes son tu activo más valioso. Cada mensaje se verifica antes de enviarse y de nuevo en el momento del envío: si incumple cualquiera de nuestros criterios, no sale. Nuestros criterios de horario y frecuencia son más estrictos que lo que exige la ley.
- Nunca en el entorno laboral Ni a la empresa del deudor, ni a compañeros, ni a familiares. Solo a la persona.
- Parada inmediata ante una discrepancia La reclamación se detiene y la decisión vuelve a ti.
- Horarios respetuosos Solo dentro de un horario acotado y en días laborables, en la zona horaria de cada persona.
- Una sola conversación por persona Aunque acumule varias deudas, y con un límite de frecuencia.
- Sin presión Sin amenazas, sin apariencia judicial, sin menciones a ficheros de morosidad y sin ultimátums.
- Sin seguimiento ni perfiles No medimos aperturas ni clics, no puntuamos a nadie y solo usamos los datos de contacto que tú nos facilitas.
- Solo el importe principal Sin recargos ni gastos de gestión.
- Textos revisados Cada texto se revisa antes de poder enviarse, y cualquier cambio exige una nueva revisión.
- Trazabilidad completa Cada mensaje propuesto, enviado o bloqueado queda registrado con su motivo.
Empieza a reclamar tus impagos Un breve cuestionario, sin datos de tus clientes.
Honorarios a éxito
Solo pagas por lo que cobras. Sin cuotas fijas ni costes de puesta en marcha.
- El cobro llega íntegro a tu cuenta Tus clientes pagan directamente a tu empresa. Nuestros honorarios se facturan por separado.
- Sin coste para tus clientes Nuestros honorarios nunca se trasladan al importe reclamado.
- Los mismos criterios, siempre Ningún criterio de cumplimiento se relaja en función de lo cobrado.
Visibilidad completa de cada caso
Recibes un informe con el estado de cada deuda: cobrada, en plan de pagos, en discrepancia o pendiente.
El estado se basa siempre en la información de tu propia empresa: ninguna deuda se da por pagada solo porque el deudor lo afirme.
No te prometeremos un porcentaje de mejora sobre lo que habrías cobrado por tu cuenta. Te mostraremos, caso a caso, lo que se ha cobrado.
Preguntas frecuentes
¿Qué necesitáis de mi empresa?
Formalizar el acuerdo de tratamiento de datos, habilitar los envíos desde tu dominio —te indicamos exactamente cómo—, compartir la cartera y mantenernos informados del estado de los pagos. Del resto nos ocupamos nosotros. Las respuestas de tus clientes te llegan directamente.
¿Es legal?
Sí. Reclamar una deuda propia a través de un tercero es lícito. La normativa española no fija un número máximo de comunicaciones ni un horario para reclamar un impago, sino un estándar de conducta: la reclamación no puede ser agresiva ni desproporcionada. Nuestros criterios son más estrictos por decisión propia.
Disponemos de un análisis jurídico propio, elaborado sobre fuentes primarias —BOE, resoluciones de la AEPD y normativa europea—, que podemos compartir contigo, con las cuestiones abiertas identificadas como tales. Es investigación propia, no un dictamen de abogado.
¿Afectará a la relación con mis clientes?
Es la preocupación principal, y por eso el tono no se endurece en ningún momento: sin amenazas, sin apariencia oficial o judicial y sin menciones a ficheros de morosidad. Ante cualquier discrepancia, la reclamación se detiene y te lo trasladamos.
¿Y si un cliente quiere pagar a plazos?
Nos lo indicará al responder y te lo trasladamos. El plan lo acuerdas tú, porque la deuda es tuya; mientras tanto, la reclamación queda en pausa.
¿Y si alguien ya había pagado?
La reclamación se pausa de inmediato y te lo consultamos. Hasta que lo confirmes, esa persona no recibe ningún mensaje. Por eso es importante que nos mantengas informados del estado de los pagos: así nunca se reclama algo ya cobrado.
¿Gestionáis el dinero?
No. Tus clientes pagan mediante tu enlace de pago o en tu cuenta. El dinero nunca pasa por nosotros.
¿Qué ocurre con los datos de mis clientes?
Tu empresa es la responsable del tratamiento y nosotros el encargado, con el contrato del art. 28 del RGPD firmado antes de recibir ningún dato. Los datos de cada cliente nunca se cruzan con los de otro y, al finalizar, se eliminan o se devuelven. Más información en privacidad.
¿Cuánto cuesta?
El 10 % del importe efectivamente cobrado de las deudas que nos encargues, según la información de tu propia empresa. Si no se cobra nada, no pagas nada. El cobro llega íntegro a tu cuenta y nuestros honorarios se facturan por separado.
Administro comunidades de propietarios, ¿cómo funciona?
Puedes empezar por una comunidad o por todas. Cada comunidad sigue siendo la acreedora y quien decide sobre su deuda; nosotros reclamamos en su nombre y el cobro llega a su cuenta. Antes de empezar hay que concretar quién firma por cada comunidad y con qué acuerdo de junta.
Empieza a reclamar tus impagos
Cuéntanos tu situación en un breve cuestionario, sin ningún dato de tus clientes. Nuestro equipo se pondrá en contacto contigo para preparar la puesta en marcha.
Un equipo con nombre y apellidos
David Pombar Lourido dirige la relación con clientes y será tu interlocutor. Xavi dirige la tecnología y la operación del servicio, incluido el tratamiento de datos.
No envíes ningún fichero ni ningún nombre de tus clientes: no aceptamos datos de clientes hasta que esté firmado el contrato de encargo del tratamiento. De este cuestionario solo guardamos lo que indiques —tu empresa, tu sector, los tramos y tu correo— para responderte. Cómo tratamos estos datos.
¿Has recibido un mensaje y buscabas quiénes somos?
Si te ha escrito una empresa sobre un importe pendiente y aparecemos nosotros detrás: ese mensaje sale en nombre de esa empresa. Es a ella a quien corresponde el importe y es ella quien decide sobre él.
Responde a ese mismo mensaje. Lo lee una persona de nuestro equipo para hacérselo llegar a la empresa, que es quien te contesta. Si no estás de acuerdo con algo, dilo ahí: dejamos de escribirte mientras lo revisan. Puedes leer cómo se tratan tus datos.